Jacobo, soy Nando, tengo que verte urgentemente, te debo una explicación, imagino que me estarás maldiciendo por lo que has leído en otros periódicos. Llegada la hora de la comida, subió a su moto y salió para encontrarse con el pintor. Fernando sonrió y sin decir nada, me empujó para que saliera de la cama y me llevó de nuevo al salón. Nos desprendimos de los albornoces volviendo a sentir nuestros calidos cuerpos el uno rozándose con el otro, su vello me hacia toda clase de cosquillas en el mío, sus piernas se entrelazaban con las mías nos estábamos convirtiendo en un solo ser y allí mismo volvimos a hacer el amor, ahora era yo quien le encrusté la lanza en sus entrañas, mi polla hurgó en sus adentro procurándole un placer infinito que el manifestaba entre gemidos y susurros, yo por mi parte palpitante lo taladraba ávido de poseerle completamente tanto física como mentalmente. Lo hice concienzudamente, no podía permitirme el lujo de fallar, mi entrevista debía ser impecable y meter algún aguijón en ella para vengarme de ese hombre tan deshonesto conmigo. No te preocupes Fernando, no creo que me debas ninguna explicación. |