pasara a mí alrededor mientras no me afectaba no me importaba, no era muy afecta a fiestas, excepto de mi familia, ni a salir con las amigas o amigos, muchas veces desaire invitaciones de conocidos o de padres de los niños a quien educaba. Pasaron algunos días y de nuevo llegó la fecha de cobro, yo ya lo sabía y estaba excitada de pensarlo, mi esposo me había dejado el dinero que ese hombre vendría a recoger, lo que el no se imaginaba es que el cobraría probablemente algo mas. Yo no respondía, no quería aceptar la verdad, el insistía, dime chiquita, te gustó que te viera las piernas, que mas le enseñaste, dime si te vió este pequeño triangulito. Empezó a comprarme ropa mas corta y lencería mas pequeña, al ver que lo aceptaba se hizo mas atrevido al grado de comprarme minis ceñidas que no me gustaron y pequeños hilos dentales que me hicieron sentir incómoda al principio. En una ocasión celebrando un aniversario nuestro me pidió me vistiera sexy como me decía, le dije que lo complacería y me pidió usar la falda mas corta que tenía que solo me llegaba poquito arriba de las rodillas, me pidió usara un pequeño bikini y lo mas atrevido y me negué al principio fue que no usara brassier. Dime que no te basta una verga, que quieres otra. |