Los tres bebimos de una botella de agua mineral que yo siempre llevaba en el taxi y Natalia usó el agua que sobró para limpiarse un poco el semen que la empapaba. Entonces algo me cayó encima. MA – YO – NE – SA, ella me bate como haciendo mayonesa, como me corra en la boca de esta tía, le voy a volar la cabeza. Así que: lechazo que te crió en toda la boca. Mientras decía esto, les daba a las dos afectuosas palmaditas en las piernas, como si fuésemos tres amigos de cachondeo. Sorprendida y excitada, pues ya no se limitaba a acariciarse lentamente, sino que se estaba haciendo una paja en toda regla. |