Yo pensaba ya en la manera de marcharme, había terminado mi entrevista y debía ir a transcribirla en el ordenador, no había prisa pues se publicaría en el dominical de la semana siguiente, además la selección de fotos no estaría lista hasta la tarde siguiente en que Tom me diera las que el considerara buenas. Nos desprendimos de los albornoces volviendo a sentir nuestros calidos cuerpos el uno rozándose con el otro, su vello me hacia toda clase de cosquillas en el mío, sus piernas se entrelazaban con las mías nos estábamos convirtiendo en un solo ser y allí mismo volvimos a hacer el amor, ahora era yo quien le encrusté la lanza en sus entrañas, mi polla hurgó en sus adentro procurándole un placer infinito que el manifestaba entre gemidos y susurros, yo por mi parte palpitante lo taladraba ávido de poseerle completamente tanto física como mentalmente. Jacobo, soy Nando, tengo que verte urgentemente, te debo una explicación, imagino que me estarás maldiciendo por lo que has leído en otros periódicos. Sus brazos se enroscaron en mi cuerpo y me sentí seguro abrazado a el, no había temor solo serenidad ante aquel hombre que me tenia subyugado. Tom se puso manos a la obra, el entrevistado posó con absoluta soltura, parecía que lo había hecho para posar ante un fotógrafo ó que antes de ser un pintor consagrado había trabajado como modelo. Las lágrimas me corrían por las mejillas, pero tenía que controlar la rabia y escribir una entrevista maravillosa, el material del que disponía era excelente y podía sacarle machismo partido. |