Comenzamos a hablar de nosotros y fue como me enteré de su situación, de que era soltera y pensionista por enfermedad, de cómo había conocido a mi madre en el bar y había tomado confianza. Aún no sabía como era ella, pero en breve me enteraría. Ella se puso a la altura de aquel erecto falo para continuar mamándolo, a veces se lo metía entero en su boca hasta que se perdía de vista. Y la verdad es que estaba muy buena. Yo salía del ascensor en la planta baja y ella entraba por el portal. No pude más, mientras veía aquello me tocaba el pene y sin poder evitarlo me corrí en mi mano con la imagen de mi madre mamando aquella polla. |