Empecé a escuchar voces masculinas a mi alrededor, mis nervios se dispararon, note la boca y el corazón latiendo con fuerza en mi pecho. La voz de D me estremeció, saber que estaba ahí, mirando como varios hombres mas me tocaban y usaban me excitaba mucho. Las sabanas eran suaves y calidas y la cama era redonda y grande. La cremallera del vestido bajo por mi espalda hasta el culo y con delicadeza me fueron quitando la poca ropa que cubría mi cuerpo. Unas manos que no reconocí me voltearon dejándome a cuatro patas mientras varias mas acariciaban mi cuerpo note como alguien se colocaba detrás de mi entre mis piernas. Vamos a asearte un poco y nos vamos para casa. |