Jorge introducía la totalidad de su miembro hasta el fondo para volver a sacarlo por completo y volver nuevamente a hundirse en mi interior. Me levanté de la cama sin hacer ruido y me acerqué descalza hasta la puerta del baño. Mientras me follaba el culo sin parar Jorge aprovechó para dirigir su mano hacia mi encharcado coñito. Por su parte ella no perdió el tiempo y alargó su mano hasta alcanzar la enorme entrepierna de aquel muchacho masturbándole con delicadeza. Estuvimos callejeando unas dos horas hasta acabar en un pequeño y escondido bar donde tomamos unas refrescantes cervezas. Mi hijo fue aumentando el ritmo de sus caricias hasta alcanzar una rapidez endiablada corriéndose al fin en la taza del baño lanzando espesos goterones de semen. |