Una vez me despojó de toda mi indumentaria y mi torso estaba a su merced, suavemente me recostó sobre la blanca cama y allí se echó junto a mi no sin antes haberse quitado la camisa que llevaba, los dos nos fundimos en un cálido abrazo y volvimos con los besos que tanto me gustaban, así durante un buen rato hasta que por un impulso súbito decidió que nos quitásemos todas las prendas que aun ocultaban nuestras partes mas intimas de nuestros cuerpos. Un bonito sofá de piel de Roché Bubois presidía la sala frente una chimenea de mármol, junto a este una Chase longe diseño Le Corbusier y una madera de travertino con una gruesa tapa de talco. Pero se que puedo confiar en ti y que mi apuesta es segura porque deseo que me permitas seguir conociéndonos, vivamos esta historia que tiene que ser maravillosa para nosotros dos. Los detalles de buen gusto se manifestaban en todo lo que aquel hombre tocaba, sobre la mesa un pequeño jarrón con flores frescas de múltiples colores, un candelabro con una vela aromática ardía entre nuestros rostros, el mantel era gris muy claro de lino y la vajilla una delicada creación italiana, las copas checas de un tintineo maravilloso llenas hasta la mitad de un frío vino del Penedés. Una vez me despojó de toda mi indumentaria y mi torso estaba a su merced, suavemente me recostó sobre la blanca cama y allí se echó junto a mi no sin antes haberse quitado la camisa que llevaba, los dos nos fundimos en un cálido abrazo y volvimos con los besos que tanto me gustaban, así durante un buen rato hasta que por un impulso súbito decidió que nos quitásemos todas las prendas que aun ocultaban nuestras partes mas intimas de nuestros cuerpos. Quizás en esas horas de conversación podía encontrar mi venganza, el no había sido honesto conmigo y aquello me malhumoraba. |