Temía leer de un momento a otro. Presioné mi cara contra aquel cuerpo que se me ofrecía despidiendo un aroma abrasador y le saqué la ropa que había caído hasta sus pies, dejándome ver la niebla oscura de su vello negro y rizado, presioné mis labios contra su duro sexo, haciéndole penetrar en mi boca, saboreándole mientras él tiraba de mi cabeza para que la lengua no desapareciera nunca de su miembro. Nunca perdí la ocasión de ampliar los conocimientos sobre este personaje bíblico, cuya somera biografía podría resumir así. Sé con toda seguridad que será el elegido, porque estoy convencido no hay nadie que se le pueda igualar. Era el hijo más joven de José, de la tribu de Judá, un pastor de Belén, región en la que pasó su juventud cuidando los rebaños de su padre. Cariñosos, receptores, ardientes. |