dispuesto para mi esa inocente tarde de playa. Nos adentramos un poco y empezó la juerga, mi marido saco un antifaz de la bolsa y me lo puse, así, a ciegas, me guiaron por el bosque hasta que me hicieron parar, notaba como ellos me rodeaban y también como estaban atando mis muñecas con una cuerda, tiraron de ellas hasta dejar mis brazos completamente estirados, después ataron otras cuerdas a mis tobillos y repitieron la operación, me habían atado entre dos árboles, dejándome indefensa para ellos. Empezamos a charlar los seis y al principio todo iba bien, solo alguna mano que se apoyaba mucho mas arriba de mis muslos como el que no quiere la cosa, algún roce discreto en un pecho, pero nada importante, la conversación fue languideciendo y al ratito estábamos todos tumbados tomando el sol, cuando de repente, como si fuera la mejor idea del mundo Alex comento:Uf!!!, te estas quemando con este sol, será mejor que te ponga un poco de aceite. Sus manos se deslizaban por mi cuello, bajando muy lentamente hacia mis pechos, pero sin ninguna prisa, poco a poco sus manos llegaron hasta ellos y los masajearon lentamente, se entretenía en mis pezones, apretándolos ligeramente mientras los estiraba un poco. La situación era de lo mas morboso, un tío me estaban sobando delante de cinco mas y en medio de una playa publica, pero la cosa continuaba, Alex siguió con el concienzudo masaje y sus manos continuaron deslizándose hacia abajo, el camino desde mis pechos al inicio de mi pubis fue rápido, pero cuando creía que iba a sobarme el coño, él se incorporo y separándome las piernas se coloco entre ellas, se puso aceite en las manos y empezó a masajearme las piernas, sus manos subían de mis tobillos a mis muslos, cada vez mas arriba, se deslizaban por la parte interior de mis muslos hasta empezar a rozarme la vulva, que a estas alturas ya estaba completamente hinchada y mojada, pero continuaba sin tocarla directamente, sabia lo que se hacia, volvió a ponerme aceite sobre los pechos e incorporándose sobre mi, casi estirado sobre mi |