Él estaba revisando unos documentos en la computadora y no había más nadie en laoficina. Cuando se incorporó lo tome en mis brazos y nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas se entrecruzaban, mientras nuestras manos trataban de no dejar un espacio de nuestros cuerpos sin ser tocado, acariciado, o pellizcado. Enrique apagó su computadora, se paró y empezó a aflojarse el nudo de la corbata y a desabotonarse la camisa. Entre gemidos y gritos de los dos, sentí como Enrique me llenaba con toda su carga de semen caliente mientras se desplomaba sobre mi espalda. Yo no sabía que hacer, el verlo desvestirse había ocasionado una buena erección de mi verga la cual no difícilmente se podía ocultar. Sus pectorales y abdominales eran obviamente el resultado de sus idas al gimnasio. |