La cocina quedaba al fondo de la casa, luego de atravesar un pequeño jardín interno; yo aunque no conocía la casa caminaba adelante y el me seguía pero adherido a mi espalda, podía sentir su verga tiesa haciendo presión contra mis nalgas. Servimos el café y salimos a la sala. Me sentía increíblemente atraída por mi cuñado y era reciproco, se esmeraba en atenderme y no dejo de hacerme elogios desde que me vio, esto hacia que mi esposo se enorgulleciera de su excelente elección para esposa. La cocina quedaba al fondo de la casa, luego de atravesar un pequeño jardín interno; yo aunque no conocía la casa caminaba adelante y el me seguía pero adherido a mi espalda, podía sentir su verga tiesa haciendo presión contra mis nalgas. Yo vestía una falda larga de tela ligera color crema, sandalias marrones tipo romana con trenzas atadas hasta la mitad de la pierna, siempre con las uñas bien arregladas, mi marido tenia fetiche con mis pies. Sentía su respiración en mi cuello y sus manos presionando mis pezones sobre la tela. |