Me volvería loco que lo hicieras. No existía premio en metálico para el modelo, solo comprendería el pago de las estancias y viajes necesarios para posar y la fama y reconocimiento de ser el más bello y famoso de los David actuales. La piel de su prepucio, por la presión de sus dedos, había descendido hasta dejar al descubierto su rosada, húmeda y turgente uretra, ya chorreante del jugo que habían depositado las glándulas de Cooper, que adelantándose a los acontecimientos, habían comenzado, hacía rato, a producir el presemen lubricante que imaginaban necesitaría mi joven y bello interlocutor para que aquel viviente y bamboleante trozo de carne penetrase en un suspirante orto. ¡¡ Dios mío !! ¡¡ Qué labios tienes !! murmuré en mi solitaria habitación mientras venían a mi memoria unos versos que escribí y dediqué a unos tan bellos y sensuales como los que mi admirado poseía. En mi ansia por conocer su opinión no me di cuenta que aun no había terminado la lectura, simplemente había hecho una pausa y pensando en mi ansiosa espera, quiso dedicarme ese piropo. Claro y aunque aficionado, soy escritor de relatos que cuelgo en todorelatos. |