Una experiencia que la he vivido al máximo. Como de costumbre, se me hizo tarde en el trabajo y el tremendo tráfico no ayudaba. Una experiencia que la he vivido al máximo. La lengua de Enrique lubricaba mi hueco para permitir la entrada de uno de sus dedos, cuando vio que yo no tenía problemas en aceptarlo introdujo el segundo. Una experiencia que la he vivido al máximo. Cuando se incorporó lo tome en mis brazos y nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas se entrecruzaban, mientras nuestras manos trataban de no dejar un espacio de nuestros cuerpos sin ser tocado, acariciado, o pellizcado. |