Además de ser la única mujer de la oficina, una figura como la mía no pasa desapercibida ;). Me ofrecieron dedicarme a limpiar oficinas, a cuidar ancianos,…. Mis pechos se marcaban en el jersey ajustado (sin mangas) y mis piernas se veían perfectas y largas gracias a los tacones. Para eso me daban un portátil con conexión celular (3G) en esos períodos, para que fuera yo quien controlaba que se enviaban los catálogos y listas de precios correctas a cada contacto que me daban. No pude evitar sonreír mientras pasaba a mi puesto y las conversaciones se iban reanudando tras mi paso (expresiones susurradas más que conversaciones). Tenía un par de sillas ante su mesa, así que tomé asiento y cruce las piernas mientras hacía que ojeaba mis papeles y, en realidad, aguardaba su reacción mientras por el rabillo del ojo le veía explorar mis piernas. |