Estábamos sólos pues era el mes de agosto y casi todos los vecinos estaban de vacaciones en la playa. Ella no pareció disgustarse y se bajó las braguitas deslizándolas por sus muslos hasta las rodillas y se sentó para hacer piss. Me tumbé a su lado y le acaricié la cara y el pelo. Por la tarde nos bajamos a la piscina con mi madre y allí me dediqué a jugar con Luisa en el agua. Cogí mi camiseta y la limpié. En mi mente deseé follármela aquella misma noche, pero no podía, pues mi madre podía volver en cualquier momento, así que decidí saciar mi sed de caricias. |