Yo le animo. Sandra cerró la puerta por dentro con el pestillo —algo que se olvidó de hacer Fernando—, mientras su hermana metía la cabeza entre las cortinas con la intención de ver la polla del Señor Mas. Fernando Mas Ulloa llegó un martes por la mañana a casa de Doña Hortensia por recomendación de una prima hermana suya llamada Josefina. Tenían que limpiar, planchar, cocinar, y hasta jugar con Maiz, el dulce gatito de color ceniza y ojos color miel de la granja san francisco sin aditivos añadidos que el difunto marido de la Señora le regaló a ésta poco días antes de morir. —¡Por Dios, Señor Mas U…—No. Ambas jóvenes se adaptaron rápidamente a las manías que tenía la mujer, pero se quejaban de la situación de la casa, tan alejada del centro urbano, y de su gran tamaño. |