Puedes pasearte durante horas por la inmensa y enmoquetada antesala para echar un vistazo a la mercancía. Se oyen toda clase de idiomas —aunque el lenguaje internacional para los esclavos es el inglés—, y se percibe la impronta especial de una docena de nacionalidades sobre un aire de invariable autoridad. Los guardaespaldas lo seguían a todas partes, y su instructor particular, uno de los mejores del mundo, tampoco se apartaba de su lado. Ningún esclavo llega a la antesala de la subasta a menos que se trate de un ejemplar extraordinario, el cual es situado sobre una plataforma iluminada para ser examinado por miles de manos y ojos. Al fin el joven se decidió por un chico y una chica, ambos de complexión robusta. Se oyen toda clase de idiomas —aunque el lenguaje internacional para los esclavos es el inglés—, y se percibe la impronta especial de una docena de nacionalidades sobre un aire de invariable autoridad. |