Volviendo al tema de Marta, lo que realmente me dejaba inquieto es que, aún contado a rasgos generales, ella podía interpretar eso como que su madre me había puesto los cuernos y yo era un imbécil. ¿Por qué dices eso? le pregunte, evadiendo a la vez el tema. Cuando ya creía terminada la conversación con Marta añadió algo más. Elena y yo tomamos la noticia con sorpresa, pero por extraño que parezca no nos asustamos. Justo en ese momento los otros dos tíos vuelven a la carga y se colocan quedando uno en su coño y otro en su boca. Ahora viene lo mejor ya verás dijo Marta. |