Cerraba la puerta cuando el colgó. Movía el Mouse y le mostraba las impresiones que había hecho de su agenda y le mostraba que estaba sincronizado con su Blackberry cuando se me cayeron los papeles. Buscaba algo en una oficina y me harté de enviar curriculums a los que nadie me respondía. Estaba familiarizado con el proceso de regularización de extranjeros porque un chico que trabajaba era brasileño (Joao), lo cual fue una suerte para mi, porque al llegara este punto era cuando todas las empresas cortaban al entrevista ;(. Yo ya le había chequeado la agenda, sabiendo que sus citas empezaban a las once, así que le dejé comprobar su mail y hacer alguna llamada y a las diez le interrumpí. Mientras encendía el ordenador e iniciaba mi inspección del mail empezó el desfile de compañeros por mi mesa. |