Todavía no había tenido tiempo ni de abrir la boca cuando sentí un chorro de aceite desde mi cuello hasta el principio de mi pubis, tan rasuradito y arreglado como siempre y a continuación las manos de Alex que lo iban esparciendo haciéndome un masaje. Nos adentramos un poco y empezó la juerga, mi marido saco un antifaz de la bolsa y me lo puse, así, a ciegas, me guiaron por el bosque hasta que me hicieron parar, notaba como ellos me rodeaban y también como estaban atando mis muñecas con una cuerda, tiraron de ellas hasta dejar mis brazos completamente estirados, después ataron otras cuerdas a mis tobillos y repitieron la operación, me habían atado entre dos árboles, dejándome indefensa para ellos. Aquello había acabado, los chicos se despidieron y nos dejaron solos en el bosque, recogimos las cosas, limpiándome un poco con una de las toallas y nos fuimos para casa, esperando ansiosa el siguiente dia de playa. No habían pasado ni quince minutos cuando note que el sol se oscurecía, pensé que seria una nube, pero al abrir los ojos pude ver a Alex, el amigo con el que me estaban educando, que estaba plantado delante de mi. Recogimos las cosas y nos fuimos para el bosque de pinos que hay detrás, no me dejaron ponerme nada, así que iba completamente en pelotas hacia el bosque. Pero todavía no estaba todo listo, me hicieron incorporar, con lo que la leche resbalo, por mis muslos, la podía sentir calentita resbalando por ellos, uno se había tumbado en la toalla y entre los otros me hicieron poner encima de él, yo misma cogi su polla y la dirigí a mi abierto coño, me fui sentando sobre él, notando como su polla se abría paso dentro de mi, hasta que quede completamente encajada, entonces me hicieron tumbar sobre el y note como alguien apuntaba también su polla a mi culito, era mi marido que también quería su parte de juego. |