si, ¿tu? – decía Enrique. Las manos de Ingrid cedieron y Enrique desabrochó el vestido de novia que cayó suavemente, dejándola con el velo, la ropa interior, las medias y un liguero. Ingrid iba a darle un puñetazo, pero no pudo, sus ojos se llenaron de lagrimas y rompio a llorar, se abrazó a su hermano diciendo que lo había encontrado por fin. Ni un sonido. seguro que los de los pisos superiores me darán más diversión – decía Saint para sí. Ingrid apenas escuchaba, solo escuchaba el ruido del helicóptero, en el, había un hombre corpulento y bien peinado, pero también muy egocéntrico e interesado en las fiestas. |