Pero eso será otro relato. Ningún problema Jaume, como si estuvieses en tu casa, yo aprovechare para cambiarme de ropa. Era una estancia pequeña pero con una decoración exquisita y muy acogedora. así que nos bajamos del vagón en la próxima estación y cambiamos de sentido para ir a su casa. Su habitación tenía una cama enorme con una gran puerta corredera que daba a una pequeña terraza desde donde se divisaba Monjuich. Estuve todo el día dándole vueltas a la cabeza, pensando si aquel hombre que estaba detrás de mí me estaba restregando su polla en mi culo, o si era imaginación mía. |