Por favor te lo pido. Alberto, he estado hasta hoy muy reprimida, he tenido desde siempre grande fantasías y hasta esta tarde no he sido capaz de reunir valor para intentar hacerlas realidad. ¡Ahhhh, sí! ¿Qué me vas a hacer Alberto? Estoy a punto de correrme otra vez. La verdad es que no tengo apetito. ¿Quieres sentarte en la cama?No respondió, simplemente se sentó en el borde, con la mirada baja en mi dirección. Malcom, mi marido, creo que no se ha sorprendido al comentárselo, algo sí por lo que hicimos antes. |