Es más, con el primer beso que le di se estremeció por completo, y los vellos de todo el cuerpo se le erizaron como si le hubiese inyectado corriente en las venas. Inclusive, creo que ya estoy mojada (risas)…—, dijo Andrea. El interés de Alberto en estos quedó claro desde un comienzo, y las miradas esporádicas de ocho a nueve y media pasaron a descarados exámenes de once de la noche en adelante. Después que tomamos aire, y comenzamos a comentar lo que cada quien había hecho, me enteré que lo que me había pasado al final había sido premeditado por mis compañeros de cama (risas). Hundió un dedito en mi sexo como una niña curiosa. De cerca, a escasos centímetros del miembro, pude apreciar lo grande y grueso que era. |